Hoy me he levantado con una sensación extraña, sentía como si de nuevo estuviese en San Juan, en una casa sin cristales en la ventana porque allí no hacen falta... ¡¡¡hace calor!!! pero no, he mirado hacia mi ventana, que sí que tiene cristal, y he visto un cielo gris, de esos que transmite frío sólo de verlo, y he pensado que cogería las orejeras antes de salir de casa...
Y es que el enero pasado me tiré 10 días dando vueltas por la isla caribeña de Puerto Rico, ahí donde los chicos dicen "mamita" y "dame un break", donde son estadounidenses de pasaporte pero ante todo Boricuas... Y en esos días entendí por que lo llaman "la isla del encanto", que hasta en su cuarto de dólar estadounidense lo pone...
es fantástica!!! Gracias a mi buen amigo Jaime, tuve la oportunidad de lanzarme a esa aventura, de bañarme en sus playas, de recorrer el parque del Yunque y admirar la belleza de lo verde, azul, rojo... millones de colores explosivos se clavan en tu retina, y es que no es más que eso, el Caribe...
Su comida un escándalo, vamos, que no eché de menos las lentejitas de mi madre ni los cocidos de la abuela, y eso que llevaba muchos meses fuera de casa y ese era el último coletazo antes de volver a España... Mofongo, tostones rellenos, yuca, pollo frito, tres leches... su cerveza medalla... simplemente indescriptible... El boricua es acogedor, familiar, amable... aunque cuando se enteran que eres de España siempre te hace alguna bromita referente a nuestros antepasados los conquistadores.... en fin, tenemos que vivir con ello...
Ese mar azul, increible, la isla culebra, maravillosa.... su tapón (tráfico) insufrible que "apaciguabamos" cantando y bailando... y sobre todo, la alegría que transmite... el centro de San Juan, el morro, vega alta.... simplemente decir que mereció la pena el viaje....
Dentro de pocos días vuelto al Caribe, esta vez 10 días a Costa Rica, espero algún día levantarme con la misma sensación de hoy...
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