....las cosas más importantes de la vida no son cosas....

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viernes, 11 de noviembre de 2011

Cuando apagamos la luz...

Sí, hoy es 11-11-11, y sí, hoy ha sido el sorteo de la ONCE tan esperado... sigo teniendo el mismo dinero en el bolsillo, o 5€ menos, tengo que comprobar los reintegros....

Pero hoy no quería hablar de eso, quería hablar de ¿qué se me pasaría por la cabeza si algún día dejase de ver? Me inquita el pensar que eso podría llegar a pasar algún día, quizás escuchando esta noche las historias de los miembros de la Fundación me he puesto a recapacitar...

Hace unos días murió la que podríamos denominar la "matriarca" de mi familia, con 98 años, ¿cuántas cosas podemos ver en 98 años? ¿cuántas cosas podemos vivir? mi tía Concha, de carácter muy fuerte, firme pero cariñosa y humilde, amaba "a los suyos" a, como ella solía decir "los de su sangre". Tengo recuerdos de ella desde muy pequeña, desgraciadamente no vivíamos en la misma ciudad, por lo que la veía muy de tarde en tarde. Mi abuelo suele decirme que he heredado su personalidad, su carácter, y ojalá también herede su longevidad.... Pero, ¿hasta qué punto se quiere llegar a ser tan mayor?

Hace unos años se me partió el alma cuando verdaderamente me dí cuenta que mi tía Concha había perdido practicamente por completo la vista. No me había percatado, puesto que a mi siempre me hablaba mirándome a la cara, y hasta hacía comentarios de mis ojos, de mi lunar en la cara... Supongo que era porque los recordaba asi... Quizás si me hubiera teñido el pelo, puesto un piercing o haberme puesto lentillas de colores, no se hubiera dado cuenta, pero no lo he hecho... El momento en que noté que mi tía había "apagado su luz" fue cuando a mi prima pequeña le tocó la cara y dijo "cariño, tienes que ser muy guapa", fue un momento espeluznante... Y así ha estado muchos años hasta que finalmente apagó del todo su luz....

Hoy, viendo el esperado sorteo del "cupón", una miembro de la Fundación, que perdió hace unos años la vista ha dicho "Las cosas buenas de la vida, la ternura, el amor, la amistad, no se ven con los ojos, se ven con el alma", y gracias a esa mujer, me he dado cuenta que ese es el verdadero sentido de la vida. En realidad mi tía Concha no sabía si la pequeña era guapa o no, pero sentía que la amaba por ser "de su sangre" y por eso simplemente ya tenía que serlo.

Ojalá podamos cambiar un poco el mundo y apaguemos la luz por un momento para poder sentir de verdad.

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