Pues sí señores y señoras, eso es lo primero que te encuentras cuando sales del aeropuerto internacional de San José, Costa Rica, un cartelón enorme que tiene ese mensaje, la decepción es que sea de Movistar y que los modelos parezcan estadounidenses en vez de costarricenses, pero tanto no se puede pedir.
Sales del aeropuerto, se ofrecen un sinfín de taxistas para llevarte, pero no, esta vez ¡¡¡¡sííííí!!!! ¡¡Te están esperando con los brazos abiertos!! Y ahí está tu amigo Dani, y la emoción al verle y abrazarle después de un año es increíble. Pero ¿lo mejor? Que para nosotros no parezca que haya pasado el tiempo, esa es una de las mejores sensaciones, aunque se te hace raro el ambiente que hay alrededor. Conoces a su familia y aunque tengas el horario cambiado, te amoldas desde el
minuto uno.
¿Lo mejor de Costa Rica? Los costarricenses. Sí,sí, no me llaméis loca, que es un país increíble, con una naturaleza salvaje y bla bla…. Pero su gente es amable, hospitalaria y humilde, la mejor cualidad que puede tener el ser humano.
Y vino Clau, nuestra amiga “pipi”, que en lenguaje costarricense quiere decir “pija” (no es para tanto) y la sensación fue la misma que con Daniel. Comenzamos la aventura, yo ya no sabía ni que ropa meter en la bolsa, pues decidieron entre ellos que no me dirían nada antes de tiempo y que todo sería una sorpresa. Fuimos a la playa, a Uvita y al Parque Marino Ballena.
Pero es que d
espués de todo esto vino el volcán de “El Arenal”, que en realidad lo intuí, porque debí de ir en los dos días que no se veía como acababa lo que denominan “el cono más perfecto del mundo”, pero sus aguas termales me cautivaron, jajajaja.
Y llegó el rafting, una aventura que no tiene nada que ver a cuando lo hice con el colegio, allá por el año catapumchimpún en Andorra, esto era…. ¿más salvaje? Sí, podría describirlo así. Quedarnos en hoteles
perdidos de la mano de Dios donde sólo escuchas el canto de los pájaros y las ranas. Eso es vida “mae”.
Y sin realmente saberlo, disfruté “en familia” de uno de los acontecimientos nacionales más famosos, el Tope de Palmares… miles de caballos con sus respectivos jinetes, era como una peregrinación al Rocío pero más…. Caribeño, jajaja!
Y San José, la capital, una maraña de coches, calles y gente que te hace estresar un poco, y eso que vivo en Madrid, pero era un caos diferente. Ese día fui
mos a Cartago, y allí comimos también “en familia” con David, otro amigo que me alegré muchísimo de ver. Su familia nos trató increíblemente bien, volvía a sentirme en familia. Y me regaló una hamaca, que estoy deseando que llegue el verano y ponerla de palo a palo de mi parra del pueblo (lo siento, tengo sólo una
palmera) y disfrutarla.
Sinceramente, me encantaría poder tener la oportunidad de vivir en Costa Rica una temporada, porque me enamoré del país, de su naturaleza y de su gente. Os quiero.
Pd: Gracias a las personas que he mencionado, pero sobre todo, a la familia Blanco-Miranda por hacerme sentir como en casa.
¡¡¡PURA VIDA MAE!!!
Sales del aeropuerto, se ofrecen un sinfín de taxistas para llevarte, pero no, esta vez ¡¡¡¡sííííí!!!! ¡¡Te están esperando con los brazos abiertos!! Y ahí está tu amigo Dani, y la emoción al verle y abrazarle después de un año es increíble. Pero ¿lo mejor? Que para nosotros no parezca que haya pasado el tiempo, esa es una de las mejores sensaciones, aunque se te hace raro el ambiente que hay alrededor. Conoces a su familia y aunque tengas el horario cambiado, te amoldas desde el
minuto uno.
¿Lo mejor de Costa Rica? Los costarricenses. Sí,sí, no me llaméis loca, que es un país increíble, con una naturaleza salvaje y bla bla…. Pero su gente es amable, hospitalaria y humilde, la mejor cualidad que puede tener el ser humano.
Y vino Clau, nuestra amiga “pipi”, que en lenguaje costarricense quiere decir “pija” (no es para tanto) y la sensación fue la misma que con Daniel. Comenzamos la aventura, yo ya no sabía ni que ropa meter en la bolsa, pues decidieron entre ellos que no me dirían nada antes de tiempo y que todo sería una sorpresa. Fuimos a la playa, a Uvita y al Parque Marino Ballena.
Pero es que d
Y llegó el rafting, una aventura que no tiene nada que ver a cuando lo hice con el colegio, allá por el año catapumchimpún en Andorra, esto era…. ¿más salvaje? Sí, podría describirlo así. Quedarnos en hoteles
Y sin realmente saberlo, disfruté “en familia” de uno de los acontecimientos nacionales más famosos, el Tope de Palmares… miles de caballos con sus respectivos jinetes, era como una peregrinación al Rocío pero más…. Caribeño, jajaja!
Y San José, la capital, una maraña de coches, calles y gente que te hace estresar un poco, y eso que vivo en Madrid, pero era un caos diferente. Ese día fui
Sinceramente, me encantaría poder tener la oportunidad de vivir en Costa Rica una temporada, porque me enamoré del país, de su naturaleza y de su gente. Os quiero.
Pd: Gracias a las personas que he mencionado, pero sobre todo, a la familia Blanco-Miranda por hacerme sentir como en casa.
¡¡¡PURA VIDA MAE!!!

