Un días llegas a tu casa y dices: "papá, mamá, he decidido rellenar los papeles para irme de Erasmus", los primeros segundos son de asombro, no sabes qué es lo que van a decir, tu madre callada, tu padre sigue comiéndose la sopa.... hasta que por fín salta tu hermano, al que le sacas 7 años..."¿y a dónde?. Bien, el enano ha roto el hielo, a ver ahora qué es lo que dicen tus progenitores.... Pero todo salió sobre ruedas, y les gustó bastante la idea.
Pues sí, un 6 de septiembre de 2008 me planté en Rennes, Francia:
- Conocimiento de la ciudad antes de que me diesen la plaza: 0
- Conocimiento del idioma: aprobaba francés en el colegio, 8 años atrás... 0
- Ganas de disfrutar de la experiencia: infinitas
Y he de decir que es una experiencia que marcó por completo mi vida, cambié como persona, cambié mi forma de ver las cosas, mi paciencia...
Lo de la paciencia lo digo con conocimiento de causa, pues aparecí en un piso (que era bastante austero) y mis compañeros de piso eran 4 especímenes del género masculino... que conste que los adoro...
Pues sí.. llegué, deshice la maleta y dije "bueno, esta va a ser mi habitación durante los próximos 9 meses", suerte que mis varones me habían dejado una habitacion que tenía lavabo, por eso de ser la princesita de la casa. Pero tuve que estar preparada rápido, pues mis compañeros, por eso de conocernos mejor, decidieron que nos fuésemos todos al centro a salir un poco de fiesta y conocernos...
Y sí, ahí comenzó la fiesta. Tengo que aclarar que la beca Erasmus no es sólo sinónimo de fiesta, aunque en gran parte sí. Esos nueve meses conocí a los que ahora son mis amigos inconfundibles, tanto españoles como extranjeros, y lo mejor es que con algunos sigo manteniendo el contacto y nos vemos cuando podemos, a los extranjeros me refiero.
A la gente que vas conociendo, la tratas como a tu familia, pues es el único apoyo que tienes, comeis juntos, estais casi 24 horas juntos, y el roce hace el cariño.
Mi padre me dijo, que con los tiempos que corren, los amigos de Erasmus pueden ser como los amigos de la mili, esos de los que siempre te acuerdas y algunos son para toda la vida. No cambiaría por nada del mundo las experiencias que me guardo de esa etapa de mi vida.
Ahora el que se quiere ir de Erasmus es mi hermano, sí, al que le saco 7 años, y le animo a que lo haga, porque de verdad que merece la pena.
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